A como se dio, vale
No es lo ideal, pero Tigre se repuso a la desventaja de un gol en offside, a un
terreno impresentable, pero sobre todo a su propia cabeza.
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| Foto: catigreoficial |
Las cosas no están saliendo bien, lo sabemos, pero luego de
la sospechosa derrota ante Defensores donde el equipo no supo encontrarle la
vuelta ni al juego, ni a sus propios nervios, lo de Junín tiene tintes
positivos. El Matador llegó al Eva Perón sabiendo que para pelear por el
ascenso tenía que ir por colectora. No quedaban chances ni de entrar a
semifinales de manera directa. Arrancó buscando tener la pelota abriendo por las
bandas y sumando a Morales como segunda punta cerca de Magnín, en un campo de
juego con menos pasto que una playa. Si bien el local presionaba arriba en
busca de los tres puntos que lo hagan pelear el ascenso directo.
Los de Blengio (que lo miró desde las cabinas
por la expulsión) parecían romper el cerco y tuvieron la primera en un tiro de
Compagnucci que sacó Vicentini al tiro de esquina. Pero ocurrió lo que viene
sucediendo; el equipo pierde dos veces seguidas la pelota en salida y se
comienza a desesperar, sobre todo porque ambas situaciones terminaron en
remates de Pombo que si bien sacó Marinelli, llenaron de nervios al resto. Vino
el gol entre un mal calculo del arquero, cuyo error dejó en offside a Graciani
que recibió la pelota en el área chica y anotó (insisto: adelantado) el 1-0. Para peor, los nervios enloquecieron a los
jugadores que comenzaron a chocar contra los rivales, a dar pases imprecisos a entregar
el partido, por torpeza y ansiedad. Por suerte Marinelli se convirtió en figura
y no dejó ampliar el marcador.
En la segunda parte dos cambios, afuera Román, adentro
Cavallaro, lesionado Luciatti ingresó Zabala. El Perro pasó a jugar de defensor
y así el Matador ganó ritmo en el centro del campo. Pero el gran revulsivo fue aplacarse.
Encontrar tranquilidad en la charla del entretiempo y empezó a tener la pelota,
a ir, como se podía, pero era más claro y poco a poco fue dominando el
encuentro. EL gol llega en un tiro de
Becker (que en funcionalidad fue de lo mas flojo) pero con la igualdad la
obligación era del local y con algunas pelotas cruzadas Tigre se pudo haber
llevado los tres puntos, pero Sebastián Ranieri el mismo línea que no levantó
la bandera en el gol local se la inventó al Chino.
Al equipo le falta mucho, las lesiones en los defensores no
están ayudando a que mejore, pero hoy a diferencia de los juegos anteriores,
logró reponerse, cambiar la imagen y sacar un punto que parecía imposible tras
45’. Se viene Riestra y esperar a ver cómo
sigue el reducido por el segundo ascenso.
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